Bajo el título “Ciudad y Cultura”, tuvo lugar el 7 de julio la segunda de nuestras “Conversaciones a partir del Diagnóstico sobre el estado de la ciudad ”, centradas en algunos de los temas que dicho informe destaca de forma especial.
En este caso, la jornada se desarrolló en colaboración con el Círculo de Bellas Artes, socio de Madrid Futuro, y estuvo moderadad por su director, Valerio Rocco. El acto contó con representantes de varios de los sectores culturales de Madrid para su conversación: Jesús Cimarro, presidente de la Asociación de productores de teatro, Lola Larumbe, propietaria de la librería Alberti, Julia Sánchez, CEO de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Manuel Segade, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Jorge Volpi, escritor y director artístico del Centro de Cultura Condeduque.
En la conversación, necesaria y esperada según el público asistente, se analizó la situación actual de la cultura en Madrid, y se debatió sobre los retos y oportunidades que el propio sector tiene identificados. Algunos temas destacados fueron los siguientes:
La cultura es el único ámbito dónde no se confirma la brecha general entre desempeño y percepción que pone de manifiesto el mencionado diagnóstico de la ciudad: nadie duda sobre el valor prominente de ésta en Madrid, algo que se refleja en las valoraciones internacionales; sin embargo, los madrileños manifiestan un grado de satisfacción muy inferior al de los europeos en cuanto a los servicios culturales.
En éste y en otros sentidos califican la situación como contradictoria, en especial en el caso de los centros públicos: se vive un momento excitante en cuanto a ampliaciones de espacios y afluencia de público, sobre todo en lo que se refiere a exposiciones permanentes, pero existen bloqueos de tipo presupuestario; hay más atención que nunca hacia el ámbito local, pero también hay más artistas internacionales que nunca, y la expansión general que experimentan las galerías es también paralela a la precariedad que viven los artistas.
Se transmite optimismo, especialmente en la escena musical, pues Madrid ha consolidado una oferta muy diversificada con centros de primer nivel (Teatro Real, Auditorio Nacional, teatros del Canal…), los musicales tienen una gran trascendencia (tercera ciudad del mundo en este género y la primera en español), y los ciclos de conciertos y festivales (Ibermúsica, Festival de arte sacro, MadCool, las Noches del Botánico… ) tienen asimismo un gran reconocimiento.
Sin embargo, los ponentes coincidieron también en destacar un problema de desconexión entre la calidad de la oferta cultural y la percepción de la misma, así como entre sector especializado y público general, dándose una ausencia de narrativa que ponga en valor la importancia que la cultura tiene en nuestra ciudad.
En el ámbito de las librerías se emplean también otros términos como el de perplejidad y milagro para definir una evolución reciente, inesperadamente positiva en contra de lo augurado, algo que atribuyen probablemente a los valores fundamentales que éstas representan. Destacan la febril actividad actual, su diversidad, y el papel que juegan como agitadores culturales, aunque también señalan su gran fragilidad derivada de una escasa estructura, así como la desigual distribución entre centro y periferia.
A lo largo de su diálogo los participantes destacaron igualmente el valor del teatro, en todas sus acepciones, reclamando una mayor atención acorde a la fortaleza que este sector representa para Madrid y su implicación directa con la economía y el empleo. Se señala una división muy marcada entre sectores público y privado, reclamando la necesaria mayor colaboración entre ambos, especialmente en las artes escénicas, pero se hace también extensible a todo el sector cultural.
En una segunda parte, más centrada en retos y oportunidades, se mencionan otros temas de interés como: el importante rol de la universidad, que en otros países como México otorga a la cultura un papel similar al de la investigación o la docencia, pero en Madrid, y en general en el sistema universitario español, las instituciones académicas no tienen la misma fuerza y presencia en la escena cultural; la necesidad de impulsar el mecenazgo y la filantropía generando un interés por la cultura tanto en el ámbito de la empresa como en el de las personas físicas, para lo que es imprescindible trabajar también en todo el ámbito fiscal (se apunta a la inexistencia de una ley de mecenazgo tantas veces anunciada); y, especialmente en algunos subsectores, afirman la necesidad de encontrar fórmulas innovadoras para atraer al público de franjas de edad más joven.
A modo de conclusión, todos los participantes consideran que la cultura se debe poner mucho más en valor y debe ser vista como un motor económico de la ciudad e impulsora de su dinamismo; creen que se debe trabajar en la “transescalabilidad”, haciendo convivir un diálogo con grandes homólogos internacionales de forma paralela al que se debe tener con la comunidad vecinal, y coinciden en buscar la descentralización fomentando tanto las estructuras como las actividades en las zonas de la periferia.
En esta escena global de ebullición y dinamismo, en esta situación definida como compleja y en parte contradictoria, hay una gran oportunidad para consolidar Madrid como ciudad cultural de referencia para la comunidad hispanohablante. Madrid Futuro quiere impulsar esa conversación a todos los niveles buscando conexiones naturales o improbables que impulsen el futuro de toda la ciudad, su crecimiento equilibrado, el fomento del orgullo de pertenencia de los que viven aquí y su proyección e influencia internacional.